historia del electrocardiógrafo

El estudio de la electricidad de los tejidos humanos y animales se realiza desde el siglo XVII. A través de pruebas con ranas, perros y humanos, se fue avanzando en esta materia de la medicina, hasta lograr desarrollar sistemas de detección o tratamiento de ciertas patologías cardíacas, como electrocardiógrafos o desfibriladores.

Estos son algunos de los hechos que ocurrieron entre el siglo XIX y nuestros días que llevaron a la creación del electrocardiógrafo.

El físico italiano Carlo Matteucci, profesor en la Universidad de Pisa, mostró, en el año 1842, cómo la corriente eléctrica acompaña a cada latido cardíaco. Para esto, utilizó un nervio extraído de un anca de rana empleándolo como sensor eléctrico. La contracción del músculo del anca era el signo visual de la actividad eléctrica.

En el año 1856, los anatomistas Rudolph von Koelliker y Heinrich Muller confirmaron que una corriente eléctrica acompaña a cada latido, al aplicar un galvanómetro en la base y ápice de un ventrículo expuesto, realizando una prueba semejante a la de Matteucci. De esta manera observaron una pequeña convulsión del músculo justo antes de la sístole ventricular y una mucho más pequeña después de la sístole. Esas sacudidas son causadas por las corrientes eléctricas, que en el electrocardiograma figuran como complejo QRS y ondas T.

Alexander Muirhead, ingeniero eléctrico, dijo haber registrado un electrocardiograma, conectando alambres a la muñeca de un paciente febril en el año 1872.

El fisiólogo británico John Burden Sanderson, junto a Frederick Page, en el año 1878, utilizando un electrómetro capilar registraron la corriente eléctrica del corazón y demostraron que cuenta de dos fases (QRS y T).

Hacia finales del siglo XIX, Auguste Waller, fisiólogo británico, fue el primero en acercarse al corazón bajo el punto de vista eléctrico y publicar el primer electrocardiograma humano, registrado con un galvanómetro capilar.

William Bayliss y Edward Starling, fisiólogos británicos, del University College de Londres mejoran el galvanómetro capilar. Conectándolo a la mano derecha demostraron una “variación trifásica” que acompaña a cada latido (P, QRS y T). Además determinaron un retraso de 0.13 segundos entre la estimulación atrial y la despolarización de los ventrículos (intervalo PR).

En el año 1895 Willem Einthoven, diferenció cinco ondas, a las que denominó P, Q, R, S y T, utilizando un voltímetro mejorado.

Hacia 1901, Einthoven inventó un galvanómetro a cuerda mediante el uso de un filamento fino de cuarzo revestido en plata, para generar electrocardiogramas. Publicó su primer artículo científico para comunicar la experiencia con el nuevo galvanómetro y su utilidad para registrar los potenciales cardíacos.

Algunos años después, Einthoven comienzó a transmitir electrocardiogramas desde el hospital a su laboratorio, a 1.5 km., a través del cable telefónico.

En 1906, publicó el artículo "Le telecardiogramme” donde describe con detalle las aplicaciones clínicas del electrocardiograma, tale como las características electrocardiográficas de varios desórdenes cardiovasculares como la hipertrofia ventricular y auricular izquierda y derecha, la onda U (reseñada por primera vez), las melladuras de QRS, los extrasístoles ventriculares, bigeminismo ventricular, el flutter auricular y el bloqueo completo. Con esta publicación se sentaron las bases para los futuros informes que se desarrollaron sobre los electrocardiogramas.

En 1911, se fabricó por primera vez la máquina diseñada por Einthoven. La fabricación estuvo a cargo de la compañía Cambridge Scientific Instruments de Londres.

En 1912 Einthoven describió un triángulo equilátero formado por sus derivaciones standard I, II, III que más adelante sería llamado el "Triángulo de Einthoven".

En el año 1920 Hubert Mann explicó la derivación del 'monocardiograma' posteriormente llamada 'vectorcardiograma'. También ese año, Harold Pardee publicó el primer electrocardiograma de un Infarto Agudo de Miocardio y donde describió la onda T como alta que "comienza en un punto bien alto del descenso de la onda R".

En 1924 Einthoven recibió el premio Nobel por inventar el electrocardiógrafo. Ese año, Woldemar Mobitz, basándose en la forma de la onda de pulso yugular en pacientes con bloqueo de segundo grado, publicó su clasificación de los bloqueos cardíacos (Mobitz tipo I y tipo II).

El primer electrocardiógrafo portátil fue producido en 1928 por la compañía Frank Sanborn. Pesaba unos 25 Kg. y funcionaba con una batería de automóvil de 6 V.

Norman Holter, médico, desarrolló en 1949, una especie de mochila, de unos 37 Kg., con la que se puede registrar el electrocardiograma de quien la porta y transmitir una señal. Posteriormente se lo llamó monitor Holter. Con los años se fue reduciendo su tamaño a la vez que se lo ha combinado con la grabación digital en cinta. Es utilizado para el registro ambulatorio de electrocardiogramas.